«Empiezo el día abriendo cinco pestañas para saber qué me espera.»
A las 8:00 Zina te escribe al móvil: tu agenda y tus tareas del día. Lo lees con el café.
Soy nueva, pero aprendo rápido: explícame una vez cómo te gusta hacer las cosas y no tendrás que repetírmelo. Me escribes o me mandas un audio, como a un contacto más — y lo de siempre es cosa mía. Cada hora que trabajo yo la recuperas tú: para el negocio o, por fin, para ti.
Conozco tu semana: agenda, tareas, clientes y mil documentos — todo a medias, en sitios distintos, y las horas se te van en lo de siempre. ¿La IA de la que todos hablan? No tienes tiempo de aprenderla. Ni falta que hace: para eso estoy yo.
Vivo en tu propio servidor, en Europa: tus datos, tus reglas. No me comparto con miles de empresas ni me alquilo por horas — trabajo solo para ti.
Me leo tus documentos y te respondo citándolos; llevo tu agenda, tus tareas y tus clientes. Trabajo de verdad desde el primer día — la conversación bonita la dejo para otros.
Soy junior y con chispa: me explicas una vez cómo te gusta — «pregúntame antes de enviar nada», «las citas, nunca antes de las 10» — y lo recuerdo. Y cuando necesites más, me lo pides hablando, como a alguien de tu equipo.
El resultado no es «una IA más»: es tener a alguien en el equipo que aprende de ti — y a la que no se le olvida nada.
«Empiezo el día abriendo cinco pestañas para saber qué me espera.»
A las 8:00 Zina te escribe al móvil: tu agenda y tus tareas del día. Lo lees con el café.
«¿Dónde estaba ese dato? A rebuscar en carpetas.»
Se lo preguntas a Zina y te responde citando el documento, con título y fecha. Y si no está en tus fuentes, te lo dice — no se lo inventa.
«Apunto la reunión cuando llegue al portátil… si me acuerdo.»
Se lo dices a Zina por nota de voz desde el coche y ella lo deja en tu calendario.
«La lista de tareas vive en mi cabeza.»
Se las dictas y Zina las apunta en tu lista de siempre, cada una con su fecha.
«¿En qué quedó lo de ese cliente? Ni idea.»
Zina te trae la ficha de ese cliente al momento. ¿Cambió algo? Se lo dices y la actualiza.
«Ojalá la IA hiciera también esto otro…»
Se lo pides a Zina: te guía para conectarlo o instala la habilidad ella misma. Sin tickets, sin esperar a nadie.
«Me da miedo que una IA toque algo y lo rompa.»
Zina pregunta antes de cambiar nada importante, nada se borra del todo (hay papelera) y cada noche hace su copia de seguridad. Es nueva — y sabe que aquí mandas tú.
Pídemelo una vez: «cada mañana a las 8, mi agenda y mis tareas». Y cada día te lo traigo al chat, sin que abras nada.
Conéctame tu agenda (Google Calendar, por ejemplo) — te guío yo — y a partir de ahí «muéveme lo del jueves», y lo hago. Antes de tocar algo importante, te pregunto.
Trabajo con tu lista de siempre (Notion, por ejemplo): la enlazamos y desde ahí creo, actualizo y completo tus tareas.
Compárteme tus carpetas y me las estudio. Luego me preguntas y te respondo citando el documento, con título y fecha — y si algo no está en tus fuentes, te lo digo: no me lo invento.
«¿En qué quedó lo de ese cliente?» Enséñame dónde viven tus fichas — tu CRM, si usas uno, o donde las tengas — y te las mantengo al día desde el chat.
Me hablas y te entiendo. La transcripción ocurre en tu propio servidor: tu voz nunca sale de ahí.
Antes de mi primer día me estudio tu negocio — quién eres, qué vendes, cómo hablas — y recuerdo lo que me cuentas.
«Conéctate a mi X.» Pídemelo conversando y lo montamos juntos: conexiones y habilidades nuevas. Crezco contigo — cada semana sé hacer más.
Un precio claro, sin permanencia y sin sorpresas.
30 minutos para ver qué haría Zina en tu negocio desde el día 1.
+ el tiempo de trabajo de Zina
Tu propia Zina, en tu servidor dedicado.
+ el tiempo de trabajo de Zina
Para negocios que quieren a Zina a fondo: sus sistemas conectados y el equipo entero trabajando con ella.
El tiempo de trabajo de Zina va aparte y se paga por uso — como orientación, entre 30 y 80 € al mes según cuánto la uses, y su consumo lo ves al día en tu panel privado.
Soy una persona, y trabajo cada día con mi propia Zina: lo que te ofrezco es, literalmente, cómo trabajo yo. Sin capas — cuando hablas conmigo, hablas con quien la pone a trabajar en tu negocio.
La persona detrás de Zina.
Llevo más de 10 años construyendo software y dirigiendo equipos de ingeniería. Hoy soy Director de Ingeniería en una scale-up B2B SaaS, donde lidero varios equipos de producto y la adopción interna de IA en el día a día.
Zina es toda esa experiencia puesta a trabajar para quien nunca pudo pagarla: el que vende, factura y atiende clientes sin un equipo detrás. Yo la pongo a trabajar en tu negocio; tú le enseñas cómo te gusta.
Nada de esto es teoría: mi Zina me escribe antes del primer café, se queda con lo que le dicto desde el coche y me responde citando de dónde lo saca. Esta página no vende nada que yo no use a diario.
Es mi entrevista de trabajo: le cuentas a Milton cómo trabajas y él te enseña qué haría yo en tu negocio desde el primer día. Si te convenzo, empiezo. Si no, te llevas el diagnóstico igualmente.